Mister Chef Camp 2014
- 30 jul 2014
- 2 Min. de lectura
Campamento Mister Chef English Camp 2014
Lo que vais a leer a continuación es una historia, una historia muy especial, la historia de lo que hemos vividovivimos juntos durante 10 días el pasado mes de julio. Érase una vez un grupo de chavales que venían de diferentes lugares. Todos ellos iban a un campamento que, sólo por el nombre, prometía diversión: Mister Chef English Camp. Algunos llegaban tan contentos que hasta se olvidaban de despedirse de sus padres. Otros ya habían estado de campamento antes, por lo que y sabían qué les esperaba. Aunque hubo un pequeño grupo al que, al principio, les costó un poquito separarse de sus familias.
Primeros Platos
Llegaron los primeros platos y, con ellos, el writing, Listening, Reading y Speaking en inglés. ¡Vaya rollo! ¿O no…? Los pequeños Chefs descubrieron que no hay mejor manera de aprender un idioma que jugando, así que nos pusimos manos a la obra. Las clases fueron incluso mejor de lo esperado: el buen nivel de nuestros chefs, el magnífico ambiente en clase y las ganas de aprender convirtieron nuestras clases en Karaokes de AC/DC, fotos inesperadas, canciones “«locas”» e, incluso, chistes en inglés.
Sugerencias del Chef
Todas las tardes nos pillaban con las manos en la masa concocinando las sugerencias del Chef. Y diréis… «¿Qué es eso?» El verano del 2014 dimos la vuelta al mundo en 10 días: Cocinamos, experimentamos y comimos platos de África, China, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Macedonia, Grecia y, como no podía ser de otra manera, España. ¡Hasta nos visitó un cocinero experto en crêpes venido de Francia! Delantal en mano, nuestros chefs corrían al supermercado del campamento a buscar los ingredientes necesarios contrarreloj. Cocinaban, decoraban, emplataban y recogían sus utensilios dentro del tiempo que el reloj marcaba. ¡Al grito de «¡Tiempo!» levantaban las manos y miraban sus platos, a veces con cara de satisfacción, a veces dudosos esperando la valoración del jurado.
Los postres
Por las noches siempre apetece algo dulce antes de irse a dormir y ¡qué mejor que divertirte con tus amigos y compañeros en una velada de juegos para terminar el día! Hubo veladas de bromas en las que más de uno pensó… «¡me la están dando con queso!», juegos nocturnos donde no se veía ni un pimiento, concursos de canciones donde los gallos eran parte de nuestros cantos y no de nuestros platos y, sobre todo, ¡muchas risas!
La cuenta
Todo campamento pasa factura y no podía ser menos para nuestros pequeños chefs. Aquellos que habían llorado por separarse de sus familias unos días antes, ahora lloraban de nuevo… ¡porque no querían volver a casa! Y todos esperábamos impacientes a que llegaran los jueces más duros que habíamos encontrado. No tenían ninguna estrella Michelín, ni un restaurante con 5 tenedores, pero nos conocían mejor que nadie… ¡Eran nuestros padres! El momento de la recogida fue el más tenso de todo el campamento. Habíamos preparado un postre de helado, cada uno con su propio emplatado y presentación y queríamos demostrar todo lo que habíamos aprendido aquellos días. Padres que llegaban, helados que se derretían, maletas por recoger y un montón de nuevas experiencias que nos dejaron a todos con el mejor sabor de boca que cualquiera haya podido probar.
¡Nos vemos el año que viene!






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